|
|
FUNDACION ANTONIO SAURA / www.fundacionantoniosaura.org La obra del pintor Antonio Saura, fallecido en 1998, así como sus escritos, archivos documentales y fotográficos y su creación gráfica están siendo custodiados por sus herederas, Mercedes Beldarraín y Marina Saura, quienes, junto al albacea del artista, Olivier Weber-Caflisch, han creado una fundación en Ginebra (Suiza), llamada Archives Antonio Saura, entidad que gestiona la divulgación de la obra del maestro. Sin embargo, contra toda lógica y buen sentido, se ha inscrito una seudo-fundación Antonio Saura en Cuenca (España) que carece de autoridad moral y de capacidad alguna para cumplir sus fines, artificialmente mantenida por las instituciones municipales y autonómicas de Castilla-La Mancha y cuyas actuaciones están dañando gravemente al nombre y a la imagen de Antonio Saura. Para toda información relacionada con la obra de Antonio Saura, o con su fundación archives antonio saura, consultar: A continuación, para su consulta, una selección de documentos relacionados con esta cuestión.
|
|
1. La seudo-fundación Antonio Saura de Cuenca 3. Los falsos certificados de autenticidad emitidos por la seudo-fundación Antonio Saura de Cuenca 4. ¿Cuál puede ser el futuro de la seudo-fundación Antonio Saura de Cuenca? 5. Nuevo Manifiesto / Por Respeto a la voluntad de Antonio Saura 6. Firmantes del nuevo manifiesto (PDF) 7. Deseo apoyar el nuevo manifiesto 8. Comunicado de la sucesión Antonio Saura del 14 de febrero de 2007 | |
1. La seudo-fundación Antonio Saura de Cuenca En su testamento, redactado el 29 de mayo de 1995 y revisado el 5 de junio de 1997, cuando fue informado de que tenía una leucemia que se lo llevaría un año más tarde, el artista dispuso una regla de división entre sus dos herederas, así como distintos legados en beneficio de personas e instituciones museales. |
|
2. El fin y los medios Por otra parte, el patronato de la seudo-fundación, asistido por las autoridades de Castilla-La Mancha, presentó una denuncia penal contra las herederas y el albacea testamentario, con el pretexto de que se hubieran adueñado indebidamente de un conjunto de obras sobre papel que Antonio Saura había pensado dar a la fundación, en el caso de que esta última cumpliera con las condiciones fijadas por él para que pudiera existir. Simultáneamente, los miembros del patronato de la seudo-fundación, así como las autoridades de Castilla-La Mancha, emprendieron una campaña de difamación, de calumnias y amenazas contra la sucesión Saura y el albacea, con la esperanza de que, bajo la presión de los contenciosos y las dificultades resultantes, la sucesión Saura desistiría de los procedimientos pendientes y dejaría de oponerse a la creación de una fundación. |
|
3. Los falsos certificados de autenticidad emitidos por la seudo-fundación Antonio Saura de Cuenca Usurpando el nombre de Antonio Saura, la seudo-fundación empezó a emitir certificados de autenticidad engañosos. Estos certificados acreditan obras que no son de la mano de Saura, así como acreditan obras que, en realidad, sólo son fragmentos de una obra compuesta del artista. Estos certificados “legitiman” la mutilación sufrida por algunas obras de Saura, vulnerando así el derecho a la integridad de la obra. La seudo-fundación también emitió certificados de obras inacabadas, vulnerando el derecho de divulgación. La sucesión Saura solicita y obtiene el secuestro de aquellas obras presentadas en el mercado junto con certificados emitidos por la seudo-fundación. Quienes cometen estas actuaciones deshonestas son personas ignorantes de la obra del artista, incompetentes y sin escrúpulos. Vulneran gravemente, no sólo la obra, sino también el nombre y la imagen de Antonio Saura. |
|
4. ¿Cuál puede ser el futuro de la seudo-fundación Antonio Saura de Cuenca? ¿Quién puede pensar que una fundación sobreviva sin obras del artista, sin sus archivos, sin documentación fotográfica e iconográfica, sin personas competentes que conozcan los múltiples aspectos de su obra, sin medios para adquirir obras, realizar investigaciones, publicar, exponer y, sobre todo, sin derechos de autor ni derechos afines, sin derechos de divulgación y sin el derecho a utilizar ni siquiera una sola imagen del artista? ¿Qué hará la seudo-fundación sin la autoridad moral que le han tenido que negar las herederas y el albacea testamentario, así como numerosas personalidades del mundo de la cultura y del arte? ¿Qué persona, privada o pública, es capaz de apoyar un proyecto nacido muerto, arrancado con el fórceps de la usurpación y la vulneración de la dignidad de las personas? Sin la sucesión Saura, nada se hará que sobreviva al tiempo, a la falta de obras, a la ausencia de derechos de autor y, por encima de todo, careciendo de la autoridad moral que la sucesión es la única en poseer y en poder transmitir. Si la justicia española y la autoridad de vigilancia de las fundaciones de Castilla-La Mancha son incapaces de aplicar la ley, es decir de anular la inscripción de una fundación que usa y abusa del nombre y de la imagen de Antonio Saura, es probable que esta seudo-fundación aún subsista algún tiempo a cargo de los contribuyentes antes de desaparecer en la indiferencia general, sin mayor apoyo que el de algunos magistrados prevaricadores. Por último, a pesar de las peripecias que pudieran afectar a la sucesión Saura, ésta prosigue sus actividades y continúa sirviendo la obra del artista. Con el fin de garantizar la perennidad de sus actividades, la sucesión Saura ha creado en abril de 2006 una fundación de derecho suizo cuya sede está en Ginebra y cuya razón social es: fundación archivo antonio saura. |
|
5. Nuevo Manifiesto / Por Respeto a la voluntad de Antonio Saura Los abajo firmantes desean manifestar su preocupación después de que el Tribunal Supremo español haya ratificado el 14 de diciembre de 2005 la legalidad formal de la inscripción de una fundación que lleva el nombre de Antonio Saura en contra de la voluntad del artista fallecido y la de sus herederas. Con el debido respeto hacia las decisiones de los tribunales, deseamos recordar y subrayar los siguientes puntos:
Por todo ello, serena pero firmemente, tomamos la palabra para dirigirnos tanto al mundo de la cultura como a los responsables políticos. Invitamos solemnemente a los poderes públicos españoles a que retiren su apoyo a esta fundación que usurpa el nombre y viola la voluntad de Antonio Saura. Por el respeto natural que toda sociedad civilizada debe tener a las últimas voluntades, libres e incuestionables, de un gran pintor. La imagen de la España moderna va en ello. Ginebra, 21 de febrero y 12 de abril 2006 Francisco Calvo Serraller · Emmanuel Guigon · Tomàs Llorens Serra |
|
|
|
|
8. Comunicado de la sucesión Antonio Saura del 14 de febrero de 2007 El 23 de septiembre de 1999, se inició un procedimiento penal contra Mercedes Beldarraín, viuda de Antonio Saura, contra Marina Saura, su hija, y contra Olivier Weber-Caflisch, abogado y albacea del artista, por el que los tres han sido imputados, durante siete años, acusados de una supuesta « apropiación indebida ». Quienes interpusieron una querella criminal contra ellos fueron los animadores de una fundación que lleva abusivamente el nombre del artista, sita en Cuenca, la Junta de Castilla-La Mancha, así como el Ayuntamiento y la Diputación de Cuenca, todos ellos miembros de su patronato. Los querellantes reclamaban a la sucesión de Antonio Saura la devolución de un conjunto de obras sobre papel (las 218 que constituyen la serie llamada Nulla dies sine linea). El albacea se negó a entregar estas obras a la pseudo fundación, puesto que cuando murió el artista ésta no estaba aún constituída, no cumplía ninguna de las condiciones que el pintor enumeró claramente en el protocolo de constitución de la misma, ni tampoco respondía a las instrucciones post mortem remitidas por Antonio Saura a su albacea. Si bien es notorio que Antonio Saura esperó durante años que la deseada fundación se hiciera realidad, el pintor, lúcido y consciente frente su próxima desaparición, debió sin duda constatar que no llegaría a ver realizado su proyecto tal y como lo había concebido. Así pues, refiriéndose a esa fundación, entonces en vías de creación, Antonio Saura precisó en sus instrucciones post mortem : “La fundación: Los querellantes no han dejado de pretender, e incluso de declarar públicamente, que el testamento y las instrucciones post mortem de Antonio Saura a su albacea, eran falsos. El juez de instrucción n° 10 de Madrid acaba de hacer públicas tres decisiones. La primera decisión, del 22 de noviembre de 2006, ratifica y confirma el informe realizado por la policía científica que verifica la autenticidad de las instrucciones post mortem de Antonio Saura a su albacea. Esta decisión hace estallar en pedazos la sentencia del Tribunal Supremo que confirmaba (en diciembre de 2005) la validez de la inscripción formal de la pseudo-fundación por el motivo formal y formalista de que Antonio Saura no había utilizado las mismas formas de escritura en la redacción de sus instrucciones post mortem que las que empleó en la firma del protocolo de 1995, que aspiraba a la creación de una fundación que llevaría su nombre. En su juicio, el Tribunal Supremo no examinó el testamento ni las instrucciones post mortem de Antonio Saura, refiriéndose a dichos documentos como de autenticidad dudosa, siguiendo así, sin distancia alguna, las alegaciones nunca probadas de los animadores de la pseudo fundación. Cabe preguntarse ahora por qué el juez de instrucción no solicitó la expertización de las instrucciones post mortem de Antonio Saura en 1999, lo que sin duda habría evitado que la más alta autoridad de justicia española dictara una sentencia inicua que, además, consagra una doble impostura. Impostura, en primer lugar, desde el momento en que la pseudo fundación, que usurpa el nombre del artista, se creó tras su muerte, en contra de su voluntad, la de sus herederas y la de su albacea, quién recibió formalmente instrucciones inequívocas de anular el proceso de creación de la fundación contemplada. Impostura, aún mayor, si se tiene en cuenta que la pseudo fundación no dispone de los archivos ni posee ninguna obra significativa del artista, no tiene ningún derecho de autor ni derecho a reproducir ninguna imagen, además de que carece de personas competentes que la animen. Tanto los animadores de la pseudo fundación como las autoridades ejecutivas de Castilla-La Mancha y el resto de autoridades de derecho público, acaban de perder un instrumento de amenaza y de coacción que no han dejado de utilizar, desde hace siete años, contra las herederas y el albacea de Antonio Saura. La Consejera de Cultura de Castilla-La Mancha escribió, en 2006, que sólo contemplaría la retirada de la reclamación penal a cambio de la entrega de una cantidad significativa de obras del artista… precisando que su propuesta no debía ser entendida como amenaza ni coacción. La segunda decisión del juez de instrucción n° 10 de Madrid, del 15 de diciembre de 2006, es una decisión de sobreseimiento y archivo de la causa penal. Los querellantes han recurrido esta segunda decisión. Finalmente, el juez acaba de confirmar, con una tercera decisión del 19 de enero de 2007, el sobreseimiento y archivo de la causa penal que constata que Mercedes Beldarraín, Marina Saura y Olivier Weber-Caflisch han sido falsamente acusados de apropiación indebida. Tras siete años de litigio, utilizando todos los procedimientos posibles, penales y administrativos, a la vez que haciendo uso de la calumnia y la difamación, en particular a través de la prensa, los animadores de la pseudo fundación y las autoridades de Castilla-La Mancha, sólo han conseguido un objetivo : dañar el nombre y la imagen de Antonio Saura. Por la vía del enfrentamiento, estas personas y entidades han echado a perder la posibilidad de colaborar tanto con la sucesión de Antonio Saura como con la fundación archives antonio saura, entidad que desde hace poco se ha substituído a la sucesión del artista en las actividades que lleva a cabo de divulgación y de presentación de su obra. Las autoridades de Castilla-La Mancha tienen hoy en su mano el reto de examinar seriamente la justificación del apoyo que siguen dando, a expensas de los contribuyentes, a una pseudo fundación que visiblemente ha fracasado en todas sus iniciativas y procedimientos. Dentro de poco, los contenciosos habrán terminado. La sucesión de Antonio Saura y archives antonio saura (consultar www.antoniosaura.org) se alegran de poder colaborar, de ahora en adelante, serena y activamente, con todas aquellas personas y entidades independientes que lo deseen. |
|
9. Carlos Saura y la herencia de su hermano Las recientes manifestaciones vertidas en prensa por Carlos Saura y su hermana Mari Ángeles respecto a la seudo-fundación de Cuenca y a los herederos de su hermano Antonio Saura se explican a la luz de los siguientes hechos. Antonio Saura redactó un testamento hológrafo claro e incontestable, en el que detalló el conjunto de sus bienes, fijó la regla de reparto entre sus dos únicas herederas, designó a varios legatarios, personas físicas e instituciones museales, y en el que también nombró a un único albacea testamentario universal. Carlos Saura, su hermana Mari Ángeles y la seudo-fundación de Cuenca no son ni herederos, ni legatarios, ni albaceas de Antonio Saura. Estas personas han sido pura y sencillamente apartadas por Antonio Saura de todas las disposiciones y/o legados testamentarios. Dos únicos asuntos preocupaban seriamente a Antonio Saura en los últimos momentos de su vida: su mujer Mercedes y el destino de su obra. Por ello Antonio Saura redactó, además, unas instrucciones post mortem claras e incontestables dirigidas a su albacea. En dichas instrucciones, Antonio Saura pide expresamente que se ponga término al proceso de creación de una “fundación Antonio Saura”, así como encarga a su mujer, a su hija y a su albacea, y sólo a ellos, la misión de conservar y divulgar su obra. Carlos Saura y su hermana Mari Ángeles también han sido apartados de cualquier disposición y/o misión particular. Tras el fallecimiento de Antonio Saura, Carlos y Mari Ángeles rehusaron conocer el testamento y las instrucciones post mortem de su hermano. También se negaron a reunirse con la única persona que Antonio Saura juzgó digna de confianza y capaz de ejecutar sus últimas voluntades: su albacea. Desde entonces, Carlos Saura y su hermana Mari Ángeles han quedado irremediablemente descalificados para emitir cualquier opinión respecto a las voluntades de Antonio Saura. Estas personas han puesto en duda la validez de las instrucciones post mortem precisamente porque incluyen la voluntad explicita de poner término al proyecto de fundación en Cuenca. Hoy en día, persisten en ignorar que la autenticidad de estas instrucciones ha sido sin embargo confirmada por la justicia española con fecha del 21 de diciembre de 2006. Por último, deseo apuntar que no existe ningún conflicto entre las herederas de Antonio Saura. Por el contrario, han unido sus esfuerzos, sus derechos y sus obras con la única finalidad de divulgar en las mejores condiciones la obra de su difunto marido y padre. Colaboran activamente con la fundación Archivo Antonio Saura de Ginebra, única institución que acoge en un espacio adecuado los archivos, las bibliotecas, la fototeca, una colección representativa de la obra del pintor y que cuenta con un equipo de colaboradores experimentados y leales. Olivier Weber-Caflisch, miércoles 16 de mayo de 2007 |
|